ENCRUCIJADAS PARTIDARIAS

No hay nada tan cruel como un espíritu amputado, o ver ejecutado el corazón; cuidado con la clase de líderes que se produzcan, ¿el silencio es bueno o malo? No se debe vender nada para comprar futuro, eso es integridad, si integridad; los lideres deberían de estar hechos de eso, estando en las encrucijadas de la vida política, hay que conservar y mantener lo correcto, aunque sea duro, o muy duro o difícil, siempre se debe seguir el camino CORRECTO, el lleno de principios, el apego a ello permitirá terminar el camino o alcanzar las metas, generando la posibilidad de un futuro valioso, ¿qué tanto temor se le debe tener a las cambios históricos? Las transformaciones o adecuaciones no deben verse como enemigos, sino como oportunidad de mejora, la indiferencia a los hechos o sucesos si llevan a un peligro que no se debe ni siquiera intentar conocer o explorar. Toda acción trae impacto o consecuencias, una lección histórica es la prevención. Esquivar la crítica no es solución viable.

Las bases de los partidos no se deben dejar anestesiar de las cúpulas, deben actuar en función de lo que dicen representar o defender, viviendo el día a día con el pueblo, escuchando la crítica con criterio, no pueden estar con Dios y con el diablo, hola es decir en términos medios; el reto de la injusticia social sigue vigente, la sociedad necesita de transformación que la lleve a eliminar distancia entre unos y otros. Tomar decisiones puede beneficiar a algunos, pero perjudicar a otros, ese es el reto que la población activa en política tiene, seguir ciegamente a los líderes actuales o promover transformaciones que conviertan a los partidos en instrumentos que estén al servicio de la mayoría y no al de grupo de interés.

Las generaciones futuras merecen un país en condiciones aceptables, por ello las actuales deben trabajar para que la institucionalidad funcione y evitar el surgimiento de caudillos de cualquier tipo, que con el manejo de un lenguaje «bonito» evite la crítica y el razonamiento, desplazando a todos aquellos que no piensen como el caudillo.

La izquierda salvadoreña, debe reencontrar el clamor del pueblo, limpiar su actuación reciente, aceptar los errores y aprender de lo malo que realizaron, y la reciente elección interna debe considerarse como una transición generacional, de ahí la importancia de preparar nuevo liderazgo, evitando la tentación de posicionar a los cercanos a intereses ya existentes. Ni el ex vicepresidente ni el ex ministro representan un liderazgo fresco ni creíble, ellos condujeron parte gobierno que con o sin razón la población reprobó en las urnas, como parte relevante debe la izquierda ser creíble con sus procesos internos, para rescatar algo de credibilidad con misma base y por consecuencia con la población. Para que el frente pueda ser creíble, le falta mucho camino por recorrer y muchas transformaciones qué efectuar en su estructura, actuar y lo más relevante demostrarlo en la práctica, no sólo el discurso.

La derecha tiene su crisis bastante profunda por el aparente retiro de su parte financiera, mostrándote a la población el descontento hasta con armas o golpes de sus diputados y el aislamiento de aquellos que pretenden decir la situación interna.

Mientras la izquierda y la derecha nieguen transformaciones reales internas y propongan planes realizables que enamoren a sus bases y la población en general, el discurso mediático del presidente actual, seguirá alejando la confianza o credibilidad que tengan los partidos que gobernaron en los últimos años. Los partidos deben purgar a todo funcionario cuestionado por la ciudadanía.

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