El arraigo y la cultura del maíz, convierten a los que producen en paladines de la vida

Con muy poco que comer, pero con todas las ganas de poder subsistir, todos los días miles de hombres y mujeres que se dedican a la agricultura muestran su arraigo al maíz, materia prima necesaria para la alimentación de más de 7 millones de habitantes de nuestro país.
Mucho hay que aprender de las culturas milenarias, especialmente si su saber se valida a través del tiempo. Uno de los descubrimientos más importantes de las civilizaciones precolombinas es la posibilidad de utilizar el maíz como alimento básico de la dieta regular.
¿Qué tiene este maravilloso producto natural que se expandió por el mundo y en la actualidad continúa siendo parte de nuestros hábitos alimenticios?
El maíz es un alimento muy completo que contiene principalmente vitaminas A, B y E, así como un sinnúmero de minerales, que favorecen el metabolismo en el cuerpo. Se conoce que el maíz es una fuente importante de antioxidantes que previenen la formación de radicales libres y, por tanto, de enfermedades cancerígenas.
Como es un alimento muy completo en vitaminas, su consumo es vital para un adecuado desarrollo. Es rico sobre todo en vitamina A, nutriente esencial para el buen funcionamiento de la vista y la lozanía de la piel. A las mujeres embarazadas se les recomienda incluirlo en su dieta, pues ayuda al crecimiento integral del feto.
El cuidado y cultivo del maíz se remonta a la antigüedad. Actualmente está extendido casi por todo el mundo, siendo el cereal existente de mayor producción. El maíz pertenece a la especie gramínea, y tiene una gran capacidad para desarrollarse en diferentes climas, además de dar como resultado no solo alimento para consumo humano y animal, sino también como materia prima. Por ello, en este artículo te vamos a orientar sobre cómo cuidar y cultivar el maíz.

Las partes que componen la planta del maíz son:
Tallo. El tallo siempre está espigado y con un grosor aproximado de 3 centímetros de diámetro, incluso cuando alcanza alturas considerables. Es muy parecido al tallo de la caña de azúcar.
Inflorescencia. El maíz consta de flor masculina y flor femenina, siendo la masculina la que conocemos como «espiga» o «espigón». La femenina ramifica.
Hojas. Son largas y grandes, incluso cortantes, y están llenas de una especie de vello suave con un espesor de un milímetro aproximadamente y unos cuatro a cinco centímetros de ancho.
Preparación del terreno. Se realiza siempre justo antes de la siembra. Te recomendamos arar la tierra donde sea posible, para que el suelo quede suelto y predispuesto para el abono y limpio de malas hierbas.
Para un buen crecimiento, el maíz necesita unas buenas cantidades de minerales. Necesita de un abonado rico en nitrógeno, sobre todo durante su crecimiento vegetativo. Durante su desarrollo el abono debe ser menor, siendo la última fase de fertilización la más ligera, ya que en ese momento es cuando se forma el grano en la mazorca. Para lograr un abono perfecto, porque las malas hierbas que crecen alrededor del maíz le quitan el agua y los nutrientes.
La siembra. Planta las semillas de mejor calidad. De esta manera, te aseguras prevenir contra plagas y enfermedades. Haz surcos y echa las semillas cada 25 centímetros, aproximadamente, unas de otras. La labranza mínima es un método beneficioso para agricultores que tienen terrenos inclinados o con buen drenaje, ya que disminuye la erosión. También permite una mayor retención de humedad, el no remover ni exponer el suelo a la acción del viento.

Las variedades de semilla nacionales que puede solicitar son:

– H-3 y H-5 (híbridos nacionales que superaron a las variedades criollas)
– H-53, H-56, H-57 y HQ-61 (híbridos blancos)
De todo el maíz que se cultiva en el país, alrededor del 65% es cultivado por híbridos, los agricultores que representan el 35% que recurren a las variedades criollas, se debe posiblemente al alto costo de la semilla, ya que los híbridos no responden a las necesidades de los productores o por la poca adaptación al clima o sequías. Actualmente hay variedades criollas con altos rendimientos, y aptas para preparar platos típicos en El Salvador, las cuales se mencionan a continuación.

Santa rosa: color blanco, su crecimiento es de 2 a 2.5 metros de altura se puede cosechar a los 75 días y su rendimiento es de 60 a 70 quintales por manzana.
Catracho: con una coloración blanca y amarillo, esta planta alcanza una altura de 2.5 a 3 metros su rendimiento es de 50 a 60 quintales por manzana y se esta cosechando a los 75 días posteriores a su siembra

Pasaquina: con un crecimiento que ronda los 1.8 a 2. Metros de altura, que puede iniciarse a cosechar a los 75 dias y una coloración blanca del grano tiene un rendimiento de 60 a 70 quintales de maíz por manzana cultivada.

De la misma forma hay otras variedades de maíz que se les denomina Nacional porque son semillas criollas y que en la actualidad aún están vigentes en la vida productiva de muchos campesinos que las prefieren por su rápido proceso de maduración.
Forma y tamaño: En la semilla de maíz se pueden encontrar formas redondas y planas, así como tamaños, desde pequeños, hasta extra grandes. Es muy importante saber que todos los tipos y tamaños de semilla de maíz tienen las mismas características genéticas, sin embargo, las semillas Nacionales son las que menos tamaño tienen y son mas solidas o pesadas lo que las convierte en variedades en cierto modo competitivas.

En el caso de los híbridos, las semillas poseen la potencialidad de vigor híbrido que los hace de mayor potencial de rendimiento, lo que significa que la forma de la semilla no es determinante para una buena producción comercial.

Cantidad de semilla por manzana: La cantidad de semilla a utilizar por unidad de superficie, puede variar según el tamaño de la semilla y el tipo de híbrido y/o variedad que se utilice. Por ejemplo, una libra de semilla de tamaño extra grande puede tener 1,270 semillas y una libra de tamaño pequeño del mismo híbrido puede tener 1,910. Esto significa que con una libra de semilla de tamaño pequeño podemos sembrar más área o superficie, Para sembrar una manzana en forma manual, se utilizan aproximadamente 25 libras (16 kg/ha) de semilla; mientras que en forma mecánica se emplean 30 libras por manzana (19 kg/ha).

Preparación del suelo: La labranza mínima es un método beneficioso para agricultores que tienen terrenos inclinados o con buen drenaje, ya que disminuye la erosión. También permite una mayor retención de humedad, el no remover ni exponer el suelo a la acción del viento. Si la maleza tiene más de 50 centímetros de alto, se realiza una chapoda y entre 8 a 15 días después, de la siembra.

Si la preparación del suelo es mecanizada, es conveniente realizar
– un paso de arado
– dos o tres pasos de rastra y
– si fuera posible, realizar una nivelación del suelo

Las rastreadas se pueden hacer de entre 15 o 20 centímetros de profundidad, dependiendo del tipo del suelo. El último paso de rastra es recomendable hacerlo antes de la siembra.

Siembra En El Salvador se conocen 3 épocas de siembra: Primera: para la zona costera, que va desde 0 a 400 msnm (metros sobre el nivel del mar), inicia desde el 15 al 30 de mayo, para los valles intermedios, de 400 a 900 msnm, del 15 de mayo hasta el 15 de junio. Estas fechas pueden variar, según el establecimiento de la época lluviosa.

– Postrera o tunalmil: para valles intermedios, de 400 a 900 msnm y la región Oriental del país, las siembras se realizan entre el 15 al 31 de agosto. En esta época, puede tenerse el riesgo que la estación lluviosa termine antes que el cultivo haya llegado a su etapa de madurez o secado, lo que puede ocasionar una disminución del rendimiento.

– Apante: se realiza en aquellos terrenos que permanecen inundados durante la época lluviosa y que retienen suficiente humedad hasta que la época lluviosa finalice. Los meses de siembra pueden variar, según las circunstancias de cada zona. La época puede comprender, desde diciembre hasta febrero. En zonas donde se cuenta con riego, las épocas de siembra pueden variar según las necesidades o planificación de cada agricultor, pero es recomendable sembrar entre el 1 de diciembre hasta el 15 de enero.
Este es nuestro aporte desde el periódico digital noticamposv para que todos los interesados en practicar la agricultura lo estudien y analicen los pro y los contras ya que el rendimiento de lo cosechado por manzana cultivada de maíz, dependiendo de la variedad que se cultiva anda entre los 30 y 60 quintales de maíz, dependiendo de los niveles de fertilización que desde acá es un tema que no tocamos en aras de reproducir la producción orgánica de nuestros alimentos como se hacia en los viejos tiempos.

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