¿Se debe privatizar el agua?

El agua es un elemento natural de una vital importancia para la vida en general, sin ella la existencia de las especies sería imposible, de ahí el valor monetario que le asigna la empresa privada, la cual siempre buscará beneficio económico en sus acciones.
En broma un grupo de amigos conversaba sobre cuánto pagaría cada uno por un vaso con agua, uno planteó que unos centavos pero si estaba fría, valdría un poco más, dice otro de ellos al grupo ¿y si estuviéramos en el desierto? La respuesta fue unámime: que en esa circunstancia el valor monetario es lo de menos y que en este caso nadie dudaría en pagar lo que tenga, claro en función de mantener la vida; el empresario sabe que la población pagaría por el agua sin importar el valor y la ganancia hace atractiva la «inversión» en este sector.
La población debe considerar que los políticos salvadoreños han realizado acciones que realmente están contra el pueblo, ejemplos sobran: la reforma reciente al sistema de pensiones, la venta de la banca, la ley de integración monetaria (dolarizacion), sólo para mencionar algunos casos.
Recientemente La Asamblea Legislativa, a través de una de sus comisiones emite un dictamen favorable para crear un ente rector del agua, que en su mayoría tiene participación de instancia privada; si bien es cierto que la escasez del agua afecta a todo el país, ¿cuándo la empresa salvadoreña se caracterizó por tener un interés social? La respuesta es «casi nunca» (claro que existen otras opiniones) y al contrario es vinculada a muchos abusos.
En el presente la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados (ANDA), es la que se encarga de la distribución de este recurso vital a nivel nacional y en algunos casos funcionan las Juntas de Agua, lo que algunos ven como el primer intento de privatización del agua. Si ANDA proporciona un mal servicio ha sido responsable el que la ha administrado o sea los políticos y si el interés real es de mejorar en lo relativo al agua, la autónoma debería trabajar con normas de calidad y gestión como la ISO 9000, alejado de manos de políticos.
La idea que simpatizantes de derecha tienen es que el agua ya es privada, poniendo de ejemplo las Juntas de Agua y las empresas que venden ya agua embotellada, olvidándose de un pequeño detalle: el precio de venta al consumidor y que unas botellas con agua que compren, están pagando lo que en una casa pequeña sale al mes en el recibo, otro argumento es que lo pasará es que existirá un mejor servicio y distribución, pero son ellos mismos los que se quejan de las bondades del sistema privado de pensiones y hoy no quieren jubilación.
El agua es un bien público, es por ello que la ciudadanía en general debe estar pendiente de todo proceso qué implica aumento en tarifas o cualquier intento de privatización disfrazado, la privatización del agua debe unir a todo un pueblo en la defensa de sus intereses y valorar de forma consciente lo que los políticos han demostrado a lo largo de la historia, donde en muchas ocasiones han votado en contra de los intereses de la mayoría a las cuales dicen representar y que sólo ha servido para favorecer a los mismos dirigentes o aquellas personas que buscan ganar dinero sin importar el precio que como sociedad se pagaría.
El ciudadano de a pie debe ser consciente que está por medio su interés, en primer lugar el acceso al agua y en segundo lugar su misma subsistencia, un ente privado no concede subsidios ni tiene proyección social sino generar utilidad a los dueños del negocio.
La organización es muy importante en la defensa de los derechos humanos, siendo un derecho fundamental el acceso a los servicios básicos. La persona común no debe apartar su vista a este tema en particular, realizándose las acciones necesarias para proteger los derechos e intereses de todos.
Se debe tener una postura clara en ésta temática y hacer llegar la posición que se tiene a los gobernantes actuales y plantear al futuro presidente lo que la ciudadanía visualiza, no es a los fantasmas de la privatización a lo que se le teme, sino a lo actuado y visto.
“Para que triunfe el mal, sólo es necesario que los buenos no hagan nada.” “El pueblo no renuncia nunca a sus libertades sino bajo el engaño de una ilusión.” (Edmund Burke).

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