Río revuelto, ganancia de pescador.

Río re
La falta de conocimiento, el poco interés, la comodidad, son situaciones que afectan directamente la vida de las personas y que por desgracia la supra estructura alienta a reproducir en un círculo sin fin.
Entre más ignorante (no se debe interpretar cómo despectivo), desinteresado, analítico, despreocupado, en fin quizá hasta descuidado sea una persona, más fácil será manejar su pensamiento y más sencillo predecir su actuar, llevándose a considerar como producto, de forma perpetua en función de los intereses de la clase política o dominant.
Es muy común que al escuchar sobre el planteamiento de problemas sociales, actividades políticas o de verdadero interés se oigan excusas: «si no trabajo no como» o cualquier frase, siendo lo central evadir el análisis o tomar postura que compromete al individuo, al final con las acciones o actitudes lo que se hace es delegar responsabilidad a otros, sin ningún compromiso o control.
La persona común tiene un ego bastante elevado, quiere decir que se le hace un planteamiento adecuado, podría reaccionar en forma positiva a la realidad que le rodea y comenzar a fiscalizar a los gobernantes y evitar el delegar responsabilidad sin controlar el quehacer de los funcionarios, tanto de la localidad como nacional. ¿se está preparado para pensar o la sociedad es analfabeta?
¿Qué es un analfabeto?
Según las Naciones Unidas, una persona analfabeta es aquella que no puede ni leer ni escribir un breve y simple mensaje relacionado con su vida diaria. Aunque la educación básica (primaria y secundaria) cada vez llega a más lugares, muchos jóvenes, por diversas razones, no asisten a la escuela y, por lo tanto, algunos de ellos no saben leer ni escribir (Wikipedia)
Aplicando la idea antes expuesta al área social, se puede considerar la opinión de Bertolt Brecht, quién dice : “el peor analfabeto es el analfabeto político. El que no ve, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. El que no sabe que el costo de la vida, el precio del poroto, del pescado, la harina, del alquiler o de sus medicamentos, dependen de las decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece e hincha el pecho diciendo que odia la política. No sabe, el imbécil, que de su ignorancia nace la prostituta, el menor abandonado, el asaltante y el peor de los bandidos que es el político corrupto y el lacayo de las empresas nacionales y multinacionales”.
Quizás resulte insulto lo planteado, pero es necesario que la población sea vigilante del manejo de los recursos del Estado y del actuar de sus funcionarios y no lamentar cada vez que se acerca un periodo de elecciones, o en el peor de los casos que se haya votado por el menos peor sin siquiera haber tenido la oportunidad o el cuidado de valorar los planes o proyectos que se proponen en campaña.
No se vale hacerse a un lado de las grandes decisiones que como país se toman, es tiempo de compromiso y de involucrarse, no dejar en otros lo que como persona le interesa a cada uno. Si las cosas se dejan en las manos de los políticos, con anticipación se conoce el resultado.
La población tiene la opción y oportunidad de fiscalización desde ya del nuevo gobierno, observar si cumplen con lo ofrecido, los problemas que pueda tener y no se genere una discusión mediática sólo por apariencia de estar con el pueblo. El reto va enfocado a la organización social a través de todas sus manifestaciones legítimas, cuidando de no convertirse en opositores por dogma ni en comité de aplausos.
«Si quieres algo bien hecho hazlo tú mismo»

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